domingo, febrero 28, 2010

Me encontré con un abogado

Al hilo de lo que venimos debatiendo. El otro día me encontré con un abogado. Había alerta naranja. Lo que uno espera siempre que se encuentra con un abogado es criterio, que no ideas. Tienen muchísimo más criterio que ideas, que normalmente si las tienen las esconden. Para un abogado el criterio es lo que para un viajero los idiomas: pueden ir a todas partes con él y no les hace falta nada más. El criterio les permite hablar de todo y opinar sopesando, si antes el de la ocasión no te ha dormido del todo para poder oírle.
Este general de división (están en el escalafón generalato) del criterio se me puso a hablar de política. Oh, qué interesante. Como tienen criterio, éste les dicta equidistancia y vuelo de águila. Ni el gobierno ni Rajoy, criterio. Pero a continuación se me entromete economista.
-Lo que se debería hacer es que la crisis la paguen los bancos, ya que ellos la han creado con la burbuja (que es la que más puja)- me dice con mucho criterio (polifactorial abreviado). Sin esperar a la burbuja de la deuda pública, sin atinar a deducir que las burbujas burbujean y actúan en familia. Todos los abogados que conozco –menos Rafa que profesa el comunismo en general- son de derechas (de derecho derechas, el poder de los significantes es que sancionan significado), aunque tomen rayos uva de braceros de izquierda -un ardid-, y éste en concreto lo es sin fariseísmo escala 6 Richter.
Este señor abogado primero se había labrado la emanación más luminosa de su ser: el criterio. Por encima de las contingencias partidistas para a continuación desarrollar un aserto de catecismo, un ora pro nobis:la burbuja bancaria, que la discurrió él ponderando factoras, relacionando términos, cribando fuentes. El criterio devenía donante de opinión propia, original, racional, compleja como la realidad a la que se refería, aséptica políticamente, incluso noble.
El poder sabe -la raza de los aburridos no-, que cuanto más sucinta y simple sea la explicación ofrecida a realidades complejas y oscuras más éxito tendrá. Incluso si la explicación además de simple es tonta, mejor. Es científico.

sábado, febrero 27, 2010

Parámetros de creencias y comprensión

Me resulta imposible penetrar en el palacio barroco vienés de la Ringstrasse en que está convertido el blog de Jesús Castellano; sus puertas, llaves, contraseñas, rigurosas comprobaciones disuaden al más pintado del derecho de réplica en su blog.
Todo a cuenta de las comparecencias de Ramón Hernández en mi post de abajo, a quien he replicado las dos veces en que ha ocurrido. Ramón tiene un blog doblemente virtual y nómada, una especie de constelación de blogs en los que penetra y que en realidad, dadas las virtudes de sus entradas, justificarían la posesión de un blog propio, pero que él por el momento rehúsa tenerlo.
Quién quiera antecedentes que se lea lo de abajo completo y el último de Jesús.
Jesús es enemigo de las citas de autoridades, de modo que cada nombre propio ilustre es una cita y una autoridad, salvo poetas, narradores y todos los fajadores de metáforas, correspondencias, analogías y otros fulgores. Pero ¿y si estuviéramos hablando de ideas o de ciencias humanas y sociales, que tienen sus propios sistemas conceptuales, estatuto científico…? Pues igual: poesía e intuición. O iluminación. Trance.
El escritor evidentemente maneja muy bien la escritura y lo que dice, sabe decir, pero podemos quedarnos con lo que nos ha dejado escrito o con dos movimientos tácticos llegar a lo que nos está diciendo. A los marcos de interpretación, a esos grandes a proris compartidos, al ethos generacional, a los vectores de opinión del momento, a los quórums hegemónicos, a las convenciones dominantes…
El valor sacrosanto de EE.UU. y el precio laico de China, ha dejado escrito. Esta frase tiene procedencia: Europa y seguramente el sur católico de Europa, para mí que destila catolicismo profundo. Es un punto de vista de una relación muy concreta con el dinero, no evidentemente de ningún calvinista, imposible en un luterano, sino de encíclicas eclesiásticas calcadas por la izquierda antropológica hispana, que constituye el formidable background progresista español. Del nacional catolicismo al social catolicismo, de ahí precisamente la revuelta contra la apariencia (la prosaica apariencia formal: Rouco y demás fantasmas) desde la esencia profunda transmitida. Que enciclicas progresistas Rerum novarum y algunas otras, los curas obreros, la teología de la liberación, la Compañía de Jesús, los vasos comunicantes del catolicismo, la transubstanciación.
El valor sacrosanto USA es similar al precio laico chino a título informativo sin más, y sin herir esquemas muy previos o creencias muy hondas ni prejuicios ni cómodos presupuestos daremos algunos datos. China debe tener más de 400 millones entre millonarios, ricachones, brokers y asimilados (a ver si no esos crecimientos anuales al 10%, rascacielos y ciudades de donde salen). Por cierto tienen ellos, los chinos (globalización y tal), adquirida prácticamente toda la gigantesca deuda americana, que aunque sacrosanta China la seculariza. EE.UU con sus 330 millones de habitantes no puede tener tantos millonarios. ¡Estos putos datos… !
Igual en China si mezclamos las metáforas con los datos objetivos económicos, nos puede salir una furia cuasirreligiosa muy superior a la americana aunque por el precio, metemos la metáfora, laico por supuesto. ¡Cómo vamos a dejar de indicar cuales son los binomios ideológicos eternos e inmutables, los esquemas básicos que orientan en la vida y en nuestro mostrarnos a los demás, nuestro ámbito!
El progresismo posmoderno, ese inmenso campo que no puede fijar ni sus contornos por lo dilatados y expandibles que son, es fiel a la eterna cosmovisión, todo está en su ángulo, en sus aprioris, la realidad variará, pero jamás su ángulo de visión. Nunca, nunca
nos pueden sorprender y jamás lo hacen. A lo sumo la matización, que siempre deja en evidencia el sustrato de la creencia (en sentido etimológico), la idea previa rocosa. La de toda la vida por lo demás, la que es mía porque es la de los míos. Sería suficiente con que opinara uno sólo.
Pedro Juan Gutiérrez no es más que un follador primario e instintivo, un caso zoológico en buena medida. Pero mucho más follaba Reynaldo Arenas, que además pensaba, tenía nociones sobre dignidad y derechos y no podía ir a Suecia (como el súbdito sumiso y surtidor) a seguir follando como un cubano fogoso de gira o en exportación. Hay millones de cubanos, de la isla y el exilio, que juzgan abyecto el totalitarismo y las tiranías militares y a los que el inocuo y hormonal PJG quizá les caiga simpático, porque es un portento.

jueves, febrero 25, 2010

Cuba, Patria y Muerte (retocado)


ORLANDO ZAPATA TAMAYO

Con lo convincentes y racionales que fueron Kant, Voltaire, Rousseau y los enciclopedistas resulta sorprendente que les costara a los europeos tanto desprenderse de Dios y la religión, y que cuando lo hicieran fuera para abrazar nuevas religiones en la forma de grandes creencias colectivas –nada que ver con el libre pensamiento del ciudadano adulto y laico-, como el comunismo , nazismo y el nacionalismo. La religión como pulsión no ha desaparecido, se ha metamorfoseado simplemente. Para estos fenómenos la psicología individual y social o
la antropología tienen nombres y así se habla de los mecanismos de sublimación, transferencia, sustitución…
El Islam se hunde en el culto más unísono y unánime, América latina se debate entre los populismos más mesiánicos y estultos y los evangelistas norteamericanos: dos creencias simétricas y prácticamente empatadas. El hombre mayor de edad sometido al tribunal de la razón sigue siendo evitado, activamente soslayado. Casi nadie está dispuesto a encarnarlo. El siglo XX fue el siglo en que se hizo todo por evitarlo. En absoluto cabía pensar antes que ese fuera a ser el destino histórico del ser humano: prescindir por completo del
pensamiento personal y adherirse como adepto a creencias aún más intransigentes. El S XX, el siglo de mayores crímenes de la historia de la humanidad, con diferencia absoluta, estos fueron cometidos ya no en nombre de la religión sino de las ideas. Pero qué ideas. Ideas que conservaron intacto todo el poso del anhelo religioso. Las ideas han matado más que las religiones. ¿Por qué? Porque qué otra cosa fueron comunismo, nacionalismo y nazismo que religiones sublimadas, creencias irracionales en definitivos (definitivos sí, no es concebible mayor esperanza religiosa, la radical eliminación de toda contingencia) paraísos terrenales (tan delirantes como metafísicos). Las pulsiones humanas, a lo más, se desplazan unos grados en busca de mayores coerciones, restricciones, disciplinas, poderes fuertes a los que someterse.
La satrapía cubana ha rebasado todas las mediciones objetivas, todos los factores racionales de análisis objetivo y ético.
Cuba fue una nación próspera antes de Fidel Castro (a comienzos de los 50, como Francia) y no “el gran burdel de EE.UU”. Burdel del pueblo lo sería, no como metonimia propagandística sino como gran lacra social, bajo la dictadura castrista.
La granja de pollos humanos de la casta militar de los Castro, es
1.- El gran reino de la miseria, la corrupción, ineficiencia, retraso, abatimiento generalizado de todas las potencias, espíritus y energías, anomia, individualismo, de lucha por la vida como supervivencia biológica...
2.- La dictadura criminal al servicio de un ególatra perpetuador de la pobreza y la indignidad del Pueblo -recitador del antiimperialismo retórico, pero sobre todo alucinatorio (psicótico)- que se atrevió, como lacayo de su gran sostenedor, la URSS, a desarrollar tan salvajes como disparatadas guerras coloniales por todo África, para extender la miseria, los abusos, los totalitarismos en aquel gran mapa de crímenes africanos, que no sirvieron para nada.
Cárcel gigantesca para presos políticos, homosexuales, de conciencia y paisanos… bajo un régimen policial que además incluye órganos de delatores vecinales. Las lacras humanas y sociales más inmundas como pedagogía impartida desde el poder militar.
3.- Lo indefendible, el totalitarismo criminal, el estado al servicio objetivo de la miseria y de todas las privaciones, el desmantelamiento moral del individuo atrae tanto a los religiosos más inflamados de impaciencia como ebrios de entrega a poderes omnipotentes.
Esta ralea de miserables feligreses, patuleas o masas sumisas y modeladas para el acatamiento -a los que se les hace formar, desfilar con banderita en mano como colegiales, corear y recitar autenticas imbecilidades asertativamente vacuas o carentes del más mínimo significado ni sentido en el mundo empírico o fenomenológico-, se apoyan en una sed imposible de sofocar: el hambre de Dios Padre, por el que los cubanos robots son capaces de todos los ayunos y mortificaciones: la sugestibilidad terrible, como aquella parábola de Hegel del amo y el esclavo, ante un Padre que se hace más fuerte y poderoso cuanto mayor son las penalidades que en su nombre deben afrontarse y arrostrar.
Gran Padre poderoso con el mayor símbolo fálico de su poder: el Pistolón exhibicionista, ladeado, próximo a la entrepierna. Sí. El rebaño cubano es muy fogoso y fantasioso.
Con Cuba, es decir con los ciudadanos cubanos, que vemos algunos existen. ¡Una Cuba laica, ya!

martes, febrero 23, 2010

El Plan Particular del Búnker

Antes de hacer el programa de los martes entramos en un bar y al salir en el otro. El famoso jurista que se enfrenta al poder, al poder oligárquico local ha estado muy bien: articula la trama jurídica, y también ha venido un profesor que estaría adscrito a la trama civil. Yo soy partidario de las dos tramas, incluso si hubiera una trama militar del vecindario, unos milicianos desastrados y mal encarados, quizá no estaría de más. Enfrente tienen a un bloque hegemónico especializado precisamente en bloques. No dejan ni margen para las metáforas, que emplea nuestro titán el señor abogado. La oligarquía local constituye una auténtica casta que desborda a los partidos y a la estructura autónoma de los poderes. Están imbricados todos los poderes y asociados por una conexión de vasos comunicantes. Una marea voraz dispuesta a ascender por todos ellos de forma acompasada, como concertada, colmatando todos los rincones. Son palabras mayores.
Luego algunos hablan de colonialismo, de historietas fantasiosas e inocuas, el eterno fogueo de irrelevancias frente a las Panzerdivisionen de la burguesía criolla y ganadera dada al cemento en todas las modalidades, incluida la modalidad matriz: la casta-búnker.
El jurista que es muy combativo y no tiene pelos en la lengua se refería al Régimen, una magnífica metáfora. Me he animado y creo que me he puesto izquierdista, espero que evolucionado. Es posible que haya deslizado algunas soflamas medio incendiarias, por lo que ha comentado el de la trama civil al final del programa.
Cuando nos despedíamos le he visto a mi hermano en trance mustio, absorto, a punto de autodenigrarse por cualquier motivo.
- Que te cariacontece- le he dicho.
- Por Dios, un hermano (biológico) mío trabaja en el Ayuntamiento y otro en el Cabildo ¿podrá haber represalias?
-¿Represalias? Dios te oiga.

domingo, febrero 21, 2010

En la fiesta de los veinteañeros

No podíamos faltar a esa fiesta de cumpleaños feliz de M., además hacía una exposición de fotografías, pero estaba tan ornamentado el bar que solo se veían pajaritas de pared o colgantes, y creo que gatos. Un bar que me hacía sentirme en todo momento en Amsterdam, una ciudad que conozco en sus mínimos detalles a pesar de no haber estado nunca en ella. No es algo imprescindible. Lo que nos sobran son imágenes del mundo. El 90% del mundo no me interesa porque ya lo conozco, y en cambio he ido cuatro veces seguidas a Ceuta y sigo sin conocerla. Hace muchos años haciendo autostop por Alemania, durante un día o así, tuve de compañero a un norteamericano pelirrojo y gafoso que no se creía que no conociera San Francisco por todos los detalles que le di, sobre todo de Haigt Asbury. Estaba sobrealimentado de la revista Triunfo, ese era el motivo de mi falsa familiaridad vecinal.
Los amigos de M. constituyen una banda –aquí, dadas las características de escasa sociabilidad, lo llaman grupo, que es la manera más impersonal, poli funcional y antropológica de llamar a los amigos, es casi como si dijeran una suma- y muy especial. El bar –no voy a dar el nombre, no se corrompa- tiene un descenso de cava (de Hamburgo; París: Juliet Greco, Camus…, o Liverpool, años 50 en el caso de París, años 60 en el resto) y arcos de medio punto (románicos) y ladrillo rojizo. La banda se le distingue por las apariencias. Son muy educados y se saben banda más que panda. Estética años 60 atemperada por el casual ¿indie quizá? No sé, en todo caso personales.
En la cava hay una actuación, dos del grupo/banda van a tocar, una acústica y una española. Un magnífico concierto de amigos. Ya empiezo a echar en falta los bares en que no haya actuaciones. Parece que me persiguen. Ellas visten monísimas años 50, llevan vestidos y medias a rayas, ellos son chicos de Liverpool o del París de los cines de arte y ensayo. Es carnaval pero ellos se han ausentado de él. La camarera va un tanto Factoría Disney. De entre ellos unos parecen hijos de marxistas sudamericanos con impronta, otros nietos de los vecinos de los Beatles, otros indies de Vancouver que no esquían y otras procedencias a cuál más digna.
Yo me siento en mi ambiente, escucho la música y paladeo la cava y la caña. Hasta donde sé, trabajan en artes gráficas y diseñan. Son artistas: tienen una revista que la distribuyen por donde pueden pero que llega a Berlín y New York City (hablemos con autenticidad). Dos son hijos de un poeta insigne a quien fotografía nuestro imprescindible Laureano un día sí y otro también.
- Actúo todos los martes en un programa de radio que se llama La Puerta en Radio Tijuana, que de momento no es un compendio de lugares comunes, banalidad, odio al pensamiento y a todo lo que suene a originalidad, ni de chabacanería ni de populismo barato y cruento ni gran fiesta del adocenamiento bajo todas las convenciones dominantes. Le voy a decir al director a ver si os invita. A él le interesa lo contracultural y vosotros sois contraculturales- los alecciono con espíritu de reformador.
En mi próxima actuación en lugar público, que ya está próxima, les diré que toquen algo. Hay que ofrecer espectáculo.
De vez en cuando irrumpen amigos, de carácter más débil, vestidos de carnaval. Nadie más. Recae una interdicción sobre los que osen profanar nuestra fiesta. Perfecto. Pero vámonos al carnaval.
Mi espalda carbonizada en la zona lumbar por la caída me da escasa autonomía. Alcanzamos un restaurante cerca del parking. La pujante hostelería local, a las 12 no da de cenar y te disuaden de cualquier opción poco complicada que estés dispuesto a aceptar. Menos mal que hay crisis y un espíritu de trabajo propio de los calvinistas de los que hablaba, a cuenta de la revolución burguesa, Max Weber.
Vamos a un bar donde recalábamos hace unos años cuando teníamos cierto activismo literario. Hay un negro interesante, vital y fibroso como un junco. Cubano. Nos enrollamos con él, a fin de cuentas es un extranjero y un cosmopolita, ya que siempre nos damos a la novedad. Mis lumbares tutankamon me permiten denostar contra la granja de pollos humanos de Cuba-patria-o-muerte pero no disolverme en el carnaval como un cofrade de Dionisos altamente especializado.

jueves, febrero 18, 2010

Contra el Directorio, ya

Mi hermano me ha convencido esta tarde. Iré a Radio Tijuana a hablar con el abogado enfrentado a la municipalidad por el plan urbanístico nocturno, sañudo, especulativo y caciquil. El abogado es otro extranjero como yo, me lo ha confirmado mi hermano.
- El se enfrenta a tus enemigos también, a la burguesía criolla y ganadera que quiere empobrecer a las clases medias. Es un titán, un verdadero titán- Me he acordado de los titanes y los hecatónquiros que combatían a los dioses.
Mi hermano como me tiene cogido el pulso me habla de la burguesía criolla y de titanes y sabe que me pongo combatiente. A la lucha pues el martes. ¡Contra el Directorio!
Un comunista tardío que se aferraba a Chávez porque le parecía más corcho flotante que el Muro de Berlín una vez horizontalizado, me aseguraba hace unos años que el jefe del Directorio acabaría en la cárcel por el tema arenero, que la fiscalía había emprendido serias investigaciones, que ya iba a ver. Al final, nada.
- Si dependiéramos directamente de Madrid no pasarían estas cosas, la parasitaria carnavalera no nos hurgaría en los huevos, ni pondría los suyos en la arena, ¿OK?- le dije.
- Es verdad.

sábado, febrero 13, 2010

Un mundo literario rotundo: José Rivero Vivas

Cuando le conocí me ganó su forma de dirigirse a mí y conversar. Irradiaba bonhomía y nobleza, y mostraba una elegante y elevada mesura, que no podía sino provenir de la sabiduría que depara haber tenido una vida rica y distinta, junto a una afabilidad extraordinaria. Sus vivos ojos azules parecía azuzaban la extraversión y el interés por el Otro. Ahora sé porqué: su propia vida está llena –sé que de grandes afectos también- de literatura, de la mejor literatura. Él se sabe para dentro cubierto, pleno, diríamos que macizo así que lo que le queda es el afuera, por eso se presenta de esa manera tan cordial.
Pepe Rivero, como le llaman sus amigos –yo ya me considero otro más- nació en Santa Cruz y vive en Londres. De joven se fue a París donde también vivió algunos años. Creó que rotó por otros países y se hizo con idiomas. Un trasterrado y un poeta del mundo que vive entre San Andrés y Londres.
Hace unas horas iniciaba la lectura de Los posesos de Camus (de quien soy devoto y sobre el que intento escribir un artículo), y he cogido el libro La calva rosada que compré el jueves en su presentación por simpatía con el autor pero sin concebir expectativas, lo he abierto y comenzado su lectura. El primer párrafo pasa sin pena ni gloria, pero al poco no sé muy bien ante que escritor estoy y no sé si me duelen los adjetivos que parecen atorarse o enroscarse dejando cada idea muerta, la longitud de cada frase o el rebuscamiento. ¿Es un maestro de obras artificioso que durante su vida no ha pulido ni superado ninguno de sus vicios de su dilatada vida literaria, o es un periférico que se sabe imbuido de los secretos arquitectónicos mejor guardados de los directamente inspirados por Hermes Trimegisto? Resulta obvio que pertenece a esta última categoría.
Solo diré que he olvidado a Albert Camus. Era demasiada la sorpresa y pronto el gusto por seguir gozoso aquel acontecimiento literario inusual, sorprendente y lleno de propias claves pudo conmigo: una dicción engrasada y encadenada de ideas con la forma untuosa de las frases por impregnar una historia literaria con chispazos líricos inclusive. El relato lo agarra por donde quiere, las voces se asoman con la misma fluidez con la que se intercambian, y lo hace transitar por ese mundo literario que es el mundo en general. Por fin algo definitivamente distinto, con cuerpo y densidad pasmosa. No hay historias literarias, lo que hay son historias que salen de la literatura, porque habitan dentro de ella y estaban, de alguna forma, todas escritas.
Ante Pepe Rivero lo menos que puedes hacer, avanzadas unas páginas, es descubrirte o hacer una leve inclinación. Estamos ante un escritor de los grandes, que nos muestra evidencias, y que él, un maestro, las logra además con una facilidad asombrosa, y la primera es que la literatura a lo que está vinculada es a la palabra y no a la acción (como desearían los artesanos de las novelas trepidantes que “no se sueltan”). O incluso que es en el acontecimiento de las palabras donde está la “historia” sin remedio. Es lo devenido, lo que ha resultado provocado necesariamente.
Pepe Rivero ha logrado la suerte que se merece. No ha tenido el reconocimiento inmediato ni la clasificación, que cuestiona al autor y su obra, en generaciones insípidas. A los verdaderamente grandes cuesta descubrirlos, su literatura está al margen de premuras, generaciones obtusas o pretendidos cánones que ocultan gustos fáciles e inmediatos, de rápida lectura, y se les reconoce por una dificultad inicial para descubrir la complejidad y autenticidad en su creación de universos literarios propios e intransferibles, que tiene que ver con la vida personal, con su hondura y lealtades íntimas preservadas.
Me ha recordado al anterior escritor español que también me dejó totalmente obnubilado: el murciano Miguel Espinosa, un raro; de esa extraordinaria altura y permanencia segura es Pepe.

miércoles, febrero 10, 2010

Breve tránsito por el PUEBLO

Ella siempre lo cuenta, a XY le sacaron a la tarima en la Universidad como exponente de canaria, de la raza guanche. Ella siempre ha sentido un magnífico desdén por los nacionalistas locales, los populismos y el “chovinismo canario”, como dice ella con frecuencia. Mis primeros amigos que eran del mundo de la cultura, tres cuartos de lo mismo; eran cosmopolitas, liberales, cultos, abiertos, amantes de la cultura universal, y a mí me llamó mucho la atención esa Canarias que alardeaba de mestiza, culta, vanguardista y cosmopolita, receptora de todas las ideas de la modernidad, Ilustración, masonería, arte de vanguardia, republicanismo, socialismo… Admiré a Canarias: era muy superior en todos esos aspectos. Sabía que existía todo lo contrario y además con mucho predicamento: el “chovinismo canario” que enfada a XY y a muchos canarios amigos míos, que les molesta, que no lo soportan. No hay como ser de fuera, porque pasas directamente, bastante has tenido con tu país… Ellos lo tienen que tragar.
Jesús Castellano en su blog señala que yo siento cátedra sobre ideas o autores universalistas, sin haber leído a Bethencourt Afonso, Abreu Galindo y el Padre Espinosa. Todos ellos estudiados en la historia del nacionalismo y de las ideas políticas (los independentistas apolíticos es un invento local, hasta donde sé) en todas las universidades del mundo, y cotizadísimos en sus saberes, anécdotas y lejanísimas apreciaciones a primera vista y al sol. Cronistas, anotadores, impresionsitas. Unos acuarelistas. Pensamiento total pues.
En el programa, que es a lo que se refiere Jesús, había otros dos canarios más; Ramón que es antropólogo y mi hermano Víctor, y creo que disfrutamos hablando de cosas bastante comunes como son las revoluciones americana y francesa, y la idea de nacionalismo cívico y político, Napoleón (hasta de Napoleón)… frente a la idea del nacionalismo cultural, de sangre y suelo de tipo alemán. Incluso de la definición de nación de Ortega y Gasset, dándose la casualidad de que el propio Jesús había llevando el último número de la Revista de Occidente (de Ortega, claro). Hablamos también de los románticos alemanes, citamos incluso a los hermanos Schlegel, Holderlein etc.. que tienen que ver con el nacionalismo cultural. Uno piensa que el terreno de la cultura y del pensamiento es un ámbito de diálogo privilegiado como pocos.
El único canario independentista era Jesús. No es casualidad, se trata de una ínfima minoría que siente total aversión por cualquier discurso racional, y que sólo se representan a sí mismos, y les da igual (ellos han hecho de su creencia una estética de rebeldes). Es todo tan light, poco serio y evanescente, que no pueden ni hablar en nombre de uno y su novia por ejemplo. Les basta proclamarse, pero no la independencia, que para ellos es un asunto azaroso, sino a sí mismos, rebeldes, combativos...
Indago sobre quienes son esas figuras estelares del nacionalismo que me inhabilitan para hablar del nacionalismo canario y a la vez me hacen sentar cátedra en universalismo universalista (ya es tener concepción aproximada y laxa sobre un tema del que acabábamos de hablar sin problema alguno) en el mundo de las ideas y el pensamiento nacionalista, y descubro quienes son: un curita del XV, de tres siglos antes de que se hablara de naciones, que escribió sobre la Virgen de la Candelaria Caxiraxi sin haber leído a Nietzchse (un poco por debajo el describidor), un folclorista (que de jóvenes odiábamos por cobardes y ajenos al mundo de las ideas e ideologías, folclóricos era un insulto), y un historiador aficionado de cuando la metodología historiográfica describía muy bien olas, tabaibas, retamas, mar de nubes... Un lujo, una enciclopedia de Canarias y el mundo lleno de gráficos tiernos y bonitas acuarelas, como para quemar ya libros y universidades. Todos ellos aptos para una sobremesa en el casino cuajada de anécdotas sabrosas.
A los independentistas locales (no tienen nada que ver con ningún otro probablemente del mundo) los conocía, pero nunca les había oído argumentar nada de nada. Ahora sé que era por algo, leen de folclore (yo lo bailaba al menos) y en torno a la Virgen de Candelaria Caxiraxi. No es asunto que me interese demasiado esta etnografía para souvenir. Este narcisismo y chovinismo de oferta turística, como esa gran EXALTACIÓN y magnífica síntesis de todas las razas y racialidades de la plaza de la basílica de Candelaria. De nacionalismo y de ideas pasan. No lo relacionan. No ven cuestión. Por lo que no han hecho muchos esfuerzos por sus ideas, para poder defenderlas, argumentarlas, difundirlas, se abandonaron un poco a la holgazanería intelectual. De praxis política, en cambio muchísimo, admirables, para contar con ellos y tenerlos de aliados. Son unos verdaderos adelantados. Lo que no sé es de qué generación son ni de donde han salido. A mí me ponen antifascista (seguramente crean que me refiero a la foto de las Azores). Mejor la postal de Candelaria Caxiraxi. Es también estética muy rebelde. Hablamos otro idioma.

lunes, febrero 08, 2010

Ocurrió hace unas semanas en Georgetown

El general David Petraeus
-Ah, Aita, tengo una historia que te va a encantar. Yo no pude ir, pero sí mis amigos. ¿Has odio hablar del general Petraeus?
-De Irak, ¿no?
- Sí, ese, estuvo el martes en la universidad. Lleno absoluto. Acudieron no solo los alumnos del master de relaciones internacionales sino también de carreras (derecho y demás) de la universidad. Tan pronto como comenzó a hablar, empezaron a nombrar a viva voz a los muertos en Irak, no solo norteamericanos sino también iraquís, de uno en uno. Petraeus calló y siguieron oyéndose nombres, la mayoría de los estudiantes empezó a impacientarse porque pasaba el tiempo y el conferenciante seguía sin poder hablar, así que comenzaron a reprochárselo a los disidentes, que optaron por silenciarse.
Petraeus aguantó sin rechistar, como los responsables de la universidad. Ay, las más viejas e ininterrumpidas democracias.
Evidentemente no se dio la la interdicción de la palabra por el método islámico del zapatazo ni tampoco del hispano huevo, sino al menos por la palabra. Luego en el turno de preguntas los boicoteadores empezaron a formular preguntas interminables, larguísimos monólogos que Petraeus aguantaba estoicamente. Tras darles todas las oportunidades y tiempo de protesta, los propios estudiantes resolvieron despedirlos.
- Mis amigos dijeron de que Petraeus tiene una gran preparación, que gustó mucho.
Cuando he decido contar esta historia he acudido a google a buscar referencias del general. Tiene un master en Princeton de relaciones internacionales.
¿Es intelectualmente comparable a Zapatero, un progre por lo demás tan paradigmático, habría alguna posibilidad de pintiparar a ambos, cuantos cientos de libros (estudiados a conciencia) mediarán entre los dos, por no hablar de experiencia de vida y compromisos difíciles? ZP gana en décadas sentado en butacas de cuero, votando al dictado y silente, muy silente, en lecturas del BOE, resúmenes, revistas…
Sabrá ZP que todo el pensamiento posmoderno: los Derrida, Foucault, Braudillard…pasaron por aquellas universidades… Ni los conoce, seguro. ZP sabe algo parroquial: la primera parte del jornalero del Deutoronomio. Cada vez es mayor peligro.

miércoles, febrero 03, 2010

Artículo publicado´hoy en DIARIO DE AVISOS


EL NACIONALISMO CULTURAL

El enlace que tenía puesto era al periódico, luego cada día sale el número de ese día, así que he quitado el enlace y he colgado el artículo.

Resulta sencillamente imposible establecer cualquier eventual relación entre las llamadas señas de identidad canarias y la futura policía de nuestra comunidad. La policía autónoma no tiene nada que ver con el “ser” o la particularidad canaria, pero sí todo con las estructuras y símbolos de poder.
El nacionalismo político, llegado a un punto, puede operar absolutamente desconectado de la supuesta realidad que servía de excusa para su aparición, por haberse restablecido la identidad presuntamente arrinconada y perseguida, y en cambio mucho más conectado a las derivas lucrativas de ese mismo nacionalismo. Pero hay un nacionalismo siempre olvidado, que es el nacionalismo cultural. Como es el vasco el que mejor conozco, principiaré por él. El vascuence es un idioma preindoeuropeo “isla” (sin parentescos) que aún lo habla menos del 30% de la población. Se trata, como se comprenderá, de un factor étnico con mucha fuerza.
Begoña M. es una filóloga vasca, sus padres apenas sabían hablar castellano y ya en tiempos del franquismo sintió el compromiso con el idioma. Pero nunca fue nacionalista. H. A. es el editor más importante del País Vasco, y es el autor del libro más vendido en euskera, un intelectual amante del idioma y de la cultura vasca y al igual que Begoña jamás fue abertzale ni nacionalista. La parte del norte de España donde se concentran las esencias vascas más marcadas es el Pirineo navarro occidental y, dentro de él, probablemente el Valle del Baztán. Allí históricamente se vota a Unión del Pueblo Navarro, es decir a la derecha tradicionalista española. En el país vasco francés a los vecinos guipuzcoanos y navarros, con los que durante siglos han hecho contrabando, se han casado entre ellos y han compartido fiestas y demás acontecimientos se les llama españoles. Aún podríamos seguir con el recuento de hechos similares un buen rato.
Todos estos casos prueban que el nacionalismo cultural existe, que la pervivencia de lo más propio y su amor a ello son independientes de las formulaciones políticas. Vemos como las relaciones de los valores étnicos y culturales no pueden acotarse a una sola formulación política. Es más, ni siquiera precisan de ninguna fuerza política específica. En países con lenguas minoritarias siempre se ha dado el activismo cultural o lingüístico, al margen absolutamente de la política. Los países y las culturas están muy por encima de los voluntarios que una mañana urden salvarlos, sin necesidad de detenernos en otros móviles más prosaicos y tal vez mucho más reales.
A Johann Gottfried Herder se le considera el padre del nacionalismo político, ocultando al filósofo idealista Fichte, Göerres y otros pocos que en cambio tuvieron más responsabilidad en su aparición, como en general lo tendrían los románticos en su difusión.
Herder nacido en 1774 en Prusia, de formación ilustrada, se llegó a enfrentar a los valores universalistas y abstractos de la Revolución francesa reivindicando el espíritu del pueblo de cada lugar o Volksgeist o Volksseele. Cada pueblo tiene su propia expresión: la creatividad que coagula en una manera propia y única de entender la vida, el arte, el mundo, la historia y cualquier otra manifestación humana de índole siempre colectiva. El hombre no se integra en grandes estructuras de pensamiento o sentimiento externas a él, sino que con su hacer o idear ya está creando algo único que es ese resultado irrepetible. El hombre evidentemente es el que forma parte del pueblo. Decía Herder que las canciones populares no estaban ahí esperando que alguno las descubriera, sino que sólo después de que alguien se decidiera a cantarlas es cuando cobraban existencia y realidad. Herder rehabilitó el valor de las sagas y las mitologías nórdicas (tan dignas como la griega), las canciones populares, las costumbres, ritos, fiestas, lenguas, arte, una particular concepción del derecho y las instituciones… que representaban una determinada forma de ser y estar en el mundo, sin que ninguna cultura fuera superior a otra, y sin que le interesara lo más mínimo que todas esas manifestaciones o el propio “ser” del pueblo quedaran encerrados en rígidos corsés políticos. Jamás se refirió a esa posibilidad, a pesar de que es impensable mejor situación para poder hacerlo, ya que entonces Alemania estaba fragmentada en innumerables territorios soberanos sometidos a las más variadas instituciones políticas. Es por todo esto que el padre del nacionalismo en realidad lo fuera del nacionalismo cultural, como lo ha demostrado Isaiah Berlin todas las veces que ha escrito sobre él. Algo de lo que nuestros nacionalismos políticos, que no culturales, no quieren ni oír hablar
Pero la recurrencia actual de Herder proviene más de su condición de avalista del pluralismo político, e incluso del policulturalismo, que de sus juegos de los potenciales, por los que “Todo lo que puede ser, es; todo lo que puede llegar a ser, llegará a ser; si no hoy, entonces mañana”. Lo que obedece a un determinismo germinal que toma como parangón a la botánica, a la semilla que hará crecer la flor de manera ineluctable. Herder siguió las pautas de los ilustrados del XVIII por las que las ciencias naturales pretendían colonizar a las ciencias sociales, que el progreso científico pronto pondría fin, con lo que se llevó también las bases herderianas del nacionalismo cultural.
No nos costaría mucho definir e incluso clasificar todos los elementos que constituyen las ya devaluadas , si no olvidadas, señas de identidad (no están de moda en ningún sitio y quizá ello se deba a que ya más resulta imposible recuperarlas, si es que alguna vez se perdieron), lo mismo sea el folclore que la gastronomía, una manera de habla y expresión características, formas de vida peculiares, fiestas, relación con el paisaje o la vivienda, costumbres más propias… comprobaríamos que ninguno de estos elementos resultaría mínimamente alterado por la falta del nacionalismo político, hecho que sería absolutamente irrelevante. Y la prueba es que todo lo que se podía recuperar, rehabilitar, oficializar ya está hecho y si no se hace más es porque la sociedad ya ha sido alimentada con todas las dosis de singularidad cultural y regional que es capaz de asimilar y deglutir. No cabe vivir en el folclore, ni saciarse en el imaginario. Hay que respirar.
Al nacionalismo canario no lo activó ningún grupo nacionalista preexistente e influyente, sino el espíritu de la Transición que encumbró al limbo de la beatitud y excelencia al conjunto de causas regionales. Un “despertar” de la conciencia nacional (el verbo sagrado del nacionalismo) por control remoto. Un efecto contagio vasco catalán generalizado en torno al nuevo paradigma: el coto privado (y, como corresponde, la caza, claro).
El nacionalismo político no pude cejar nunca en sus reivindicaciones, como deje de dar pedales se cae, de ahí que los nacionalismos políticos, siempre insaciables –algo ya más que estudiado- vayan elevando sus objetivos: deben seguir pedaleando. Policías, soberanías, independencias, ciencia ficción, fantasías. Pero en el fondo: intereses, privilegios, oportunidades, ventajas. De los relatos nacionalistas periféricos de finales del S XIX se ha pasado a la pura y dura contabilidad.
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