jueves, abril 15, 2010

El franquista CARLOS JIMENEZ VILLAREJO

Wikipedia nos descubre que este señor ya era fiscal franquista en 1962, no juez, que al fin y al cabo aplica las leyes (franquistas) que hay, y como un buen positivista jurídico dice no saber nada más. El fiscal tiene otra misión: tiene que velar para que la legislación absolutamente represiva prospere y triunfe. Hace falta mucha fe y arraigadas convicciones en la excelencia de la represión totalitaria, un buen estómago y una conciencia apagada.
Lo debió hacer muy bien, porque en 1967 ya había ascendido a Fiscal de la Audiencia de Barcelona.
El número de torturados, que él veía llegar de las comisarías franquistas y que pasaban por el fiscal franquista ascendido, sea cuestión seguramente difícil de cuantificar. No sabemos que denunciara las torturas de las que tenía privilegiado conocimiento. Ni las penas que pidió basándose en declaraciones de torturados y a su pesar.
El franquista Carlos Jimenez Villarejo fue un destacado represor franquista como lo fue el ex ministro Bermejo, fiscal cazador furtivo y ¿también hijo de falangista como el hijo del ex Jefe del Movimiento de Ávila? Puede ser.

Pedro Almodóvar era un currito de la Telefónica cuando el franquismo, y parece que repudió todas las movidas antifranquista, a pesar de estar en una empresa en la que había resistencia al Régimen. Le gustaron mucho más los hijos díscolos de la burguesía: los nacidos para la diversión, los vicios y el cachondeo, aunque con inclinaciones artísticas. Los que vivían de los placeres, burlas, el culto a la livianidad, las fiestas... indiferentes a que el mundo ardiese. A Almodovar le resultaba metafísicamente imposible saber del franquismo que además lo vivió en plenos años de todas las rebeldías posibles e imposibles, pues ni aun así. Miguel Bosé le cantaba a Pinochet como Víctor Manuel a Franco. Qué jóvenes más raros.
Las señas de identidad de los hijos de la burguesía madrileña que fundaron la Movida, se asentaban en la burla de los progres de izquierda y los cantautores de barbas y su ideología. Ellos reivindicaban la frivolidad, el hedonismo, la provocación, le revuelta contra la disidencia oficial de izquierda por aburrida y espesa. El ex empleado de la Telefónica supo divertirse muchísimo en el franquismo, por eso ahora lo está descubriendo todo sobre él. Seguro que oyó hablar de torturas, pero no iba con su rollo frívolo y creativo, ni interesaban a sus amigos hedonistas de “buenas familias”. Incluso pudiera ser que de algún torturado de los que oyó hablar pudo ser de alguien acusado por Villarejo, que dio por buenas las contusiones y hematomas de comisaria como producto de un intento de huida. Es como si entonces hubiera dado la espalda a su gente, al pueblo, a los suyos, los humildes. El encadilamiento demagógico como ética postiza y estética en boga. En la universidad pública de la Complutense acusaron al Tribunal Supremo de estar compuesto por ex torturadores. Villarejo, eso no puede ser: tortura la policía, ellos en todo caso, dando por hecho que estuvieran tan comprometidos en la represión franquista como tú, que es dar por hecho mucho, lo que habrían realizado es lo que tú, acusar sabiendo que las declaraciones se realizaron bajo tortura. Que es cuando la tortura se convalida y perfecciona alcanzando su razón de ser. En ese sentido podrías ser un torturador arrepentido, pero habría que serlo confeso para que tenga validez, si la cobardía y la falta de decencia no lo impiden.
Jiimenez Villarejos es quién está en posición óptima de tener que dar explicaciones por la represión franquista.

1 comentario:

Jesús Castellano dijo...

Más lento que el caballo del malo, las entradas en este blog. Por piedad, deja atrás a Villarejo y regresa a las afotos a las que nos tienes acostumbrados. Setenta años no son nada cuando infeliz la mirada... eso sí que es política escatológica, revolver mierda y manipular las historias.