
A mediados de enero pasado, cuando el ejército israelí invadió Gaza, recibí algunos insultos y amenazas por defender a los judíos. Entró en combate un viejo fedayin (sector: retaguardia burocrática), alguien que se daba en llamar Fray Liberto, que hacia alardes de humor... cómo decir... y verdaderos esfuerzos por pasar por culto e ingenioso.
Pretendo contar esta historia. Para ello iré exhibiendo misivas que me ha mandado. Comienzo con una que ya publiqué entonces, en ella se dirige Fray Liberto al sindicato donde paso consultas dos tardes por semana pero que se lleva buena parte de mi actividad laboral.
Como se puede leer en ese correo, se buscaba como escribí entonces señalar y marcar al enemigo, tratar de desacreditarlo al máximo por sus ideas e ir a por su trabajo (el medio pensó que era el idóneo para alcanzar esos efectos) a través de insultos. Después supe que dio la mayor publicidad a sus injurias dirigiéndose a todo los departamentos del sindicato, para cercar mejor a la presa. Era evidente que estaba muy avezado en ese ambiente. Y si fuera un profesional vitalicio…
Yo exhibí profusamente el correo de arriba y el rechazo de todos, amigos, compañeros y conocidos fue el mismo que se dispensa a los actos más viles y babosos. No era ya el anonimato cobarde, sino los métodos y fines perseguidos, rastreros hasta la abyección.
Anteayer Liberto volvió a sus insultos, siempre por correo. Y hoy me ha mandado un gráfico –su sed de cultura es sobrehumana- sobre el Sein un zeit (me lo pone en alemán) de Heidegger . Natürlich er sprecht sehr gut deutsch, und ich glaube etwas English auch, verstehts du, Liberto? Me dice que paseo por los abrevaderos de la ciudad de la cota de los 600 metros con Heidegger bajo el sobaco. Pues resulta que es verdad, y casi sincrónico, el viernes pasado mostré un libro de Heidegger en el Ateneo ¡qué casualidad!; yo le vi a él (desaparecer) y él me vio á mi (aparecer). Igual que Heidegger con el desvelamiento y ocultamiento simultáneo. A que sí, Liberto (me refiero a los conceptos). Yo recuerdo a quienes enseñé el libro de Heidegger. El sabe que yo lo mostré, aunque no estuviera él. O quizá seguía. Un amigo indicaba, a uno que no conocía, hacia mí. Luego hubo una cena y tal vez se habló de Heidegger. Casi seguro.
Liberto envía ahora los insultos que me prodiga al correo de Miguel Ángel Díaz Palarea y al de Anghel Morales (que no le llegó), a dos independistas amigos míos (me temo, que a raíz del posprograma de radio del martes tengo que incluir también a Anghel). Este es su estilo y le encanta la publicidad. Liberto no es independentista, pero sí “muy ausente en gallardía” (así escribiría nuestro enciclopédico clásico de clásicos), y da pistas falsas. Sus métodos lo dicen todo. Lo suyo es la cultura, lo mismo me manda a Heidegger, un árbol genealógico tonto, en alemán que a TS Elliot en bilingüe inglés-español, leído por él en francés probablemente. Entre insulto e insulto.
Hay mucho que contar de Fray Liberto. (Mi hermano hoy: ¡NO TE LO PUEDO CREER!) Y no parte con buen cartel, tenemos documentados todos sus actos (de alta cultura y preparación, incluso en “su mostrase y acontecer” para seguir con Heidegger, relativo al saber psiquiátrico –línea Foucault/manoseada enciclopedia parroquial-, materia en la que es realmente bueno, sin desmerecer a las demás, lógicamente).
8 comentarios:
1.
Con la propaganda que hace habrá que leer al Jeidenguer ese; al nota de nombre de Zepelín.
2.
Para Fray Libertos me quedo con el de libertad digital. Genial juntaversos políticosatíricos y fiel seguidor del estilo de añorado Emilio Campmany el viejo.
3.
En cuanto al Liberto de aquí, me quedo con aquella frase del hermano de Juan Guerra: En todas partes hay un fascista.
Salu2,
EDH.
Más que fascista.
Quien con insultos prodiga su discurso, poco discurso tiene, y como dice Jesús en su blog, que se vaya a mamarla...un saludo.
Presumen de progres, de rojos, de libertarios, de libres, de demócratas...y del tal Fray Liberto (quien, por cierto, poca cosa debe ser porque no he encontrado referencia suya alguna en Fray Google) sólo se puede decir que, si algo es, es un estalinista.
Cris dijo...
Eclair: ¡Fuera Fray Liberto!
(Mi Joaquín, NO!)
Las investigaciones en Google arrojan sólo un resultado significativo. En un estudio denominado "El cantón murciano en la prensa gráfica contemporánea" (página 84) se hace un análisis de la figura de Fray Liberto (el cual se expresaba "con lenguaje populachero y castizo"). El artículo está firmado por un tal Joaquín Alcaraz Quiñonero. Con especial tristeza aporto el dato por si pudiera ser de utilidad.
Ese fraile llamado Liberto, por su nombre se deduce sin duda que alguna vez fue esclavo. No deberían haberlo manumitido! Es un impresentable.
Pues donde dije:
2.
Para Fray Libertos me quedo con el de libertad digital. Genial juntaversos políticosatíricos y fiel seguidor del estilo de añorado Emilio Campmany el viejo.
Digo que me columpié, que mi fray Liberto se llama Fray Josepho.
Salu2,
EDH.
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